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Jesus, Nos Da un “Amor Nuevo”

This guest post was written by Juan-Pablo Saju, Verbum Spanish Products Manager.

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Texto de Evangelio (Jn 15:9-17)

Como el Padre me amó, yo también los he amado a ustedes; permanezcan en mi amor. 10 Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Les he dicho esto, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea colmado. 12 Este es el mandamiento mío: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. 14 Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. 15 No los llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. 16 No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes, y los he destinado para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombre se lo conceda. 17 Lo que les mando es que se amen los unos a los otros (Jn 15:9-17). [1]

Comentario

Después que Jesús nos enseña que debemos permanecer unidos a la vid, que es él, ahora nos dice cuál es la savia que alimenta y da vida a esa unión y es el “amor.”

Ya en el capítulo 13 (Jn 13) Jesús nos había dicho que siguiéramos su ejemplo mostrando que no solo tenemos que cumplir sus palabras sino que debemos seguir sus obras. Él dice: “Porque les he dado ejemplo, para que también ustedes hagan como yo he hecho con ustedes.” (Jn 13: 13,15)[2]

En el v9 del capítulo 15 (Jn 15:9), nos da el ejemplo no solo de su amor hacia nosotros sino del amor del Padre hacia Él, que en definitiva es el mismo amor que une a la Santísima Trinidad y a Jesús con nosotros. En el mismo versículo nos dice que permanezcamos en su amor, haciendo referencia a mantener vivo al Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, y al fuego de su amor dentro de nuestras almas. Una vez más nos invita a permanecer en Él, pero esta vez nos dice que lo debemos hacer manteniendo su amor en nuestros corazones.

En el v10 (Jn 15:10), nos enseña el modo de mantener el amor en nuestras almas, que es cumpliendo sus mandamientos. Paralelamente se pone nuevamente como ejemplo haciendo referencia a que él ya la ha hecho “como yo he guardado los mandamientos de mi padre”. Y así siendo obediente al Padre es que permanece en su amor.

En el v11 (Jn 15:11), nos revela la razón o la consecuencia que produce esta gran enseñanza, que a la vez es experiencia del amor. El poseer este amor eterno produce un gran gozo. Y no solo causa una profunda satisfacción el experimentar este amor sino el compartirlo y que los demás también lo disfruten y lo comuniquen, ya que el amor es difusivo de sí. O sea que el que lo posee siente la necesidad de compartirlo. Por eso Jesús dice: “les he dicho esto para que mi gozo esté en ustedes.” La satisfacción que se siente es total y por eso el Señor continua diciendo: “y su gozo sea colmado”.

En el v12 (Jn 15:12), vuelve a enunciar el mandamiento nuevo que ya lo había dado en (Jn 13:34). La diferencia entre estas dos proclamaciones es que en Jn 13:34 nos “da” el mandamiento y en Jn 15:12, Jesus dice que es “su” mandamiento. Los dos versículos son totalmente compatibles ya que el Jn 13:34 muestra que el mandamiento nuevo del amor es un don que nos hace Jesús, y el de Jn 15:12 muestra que ese regalo que el Señor nos quiere hacer es completamente suyo. Ahora surge la pregunta de que si es un mandamiento, porqué Jesús lo menciona como un don y no como una exigencia que debemos cumplir. Porqué en vez de decir “os doy” diga “cumplan” este mandamiento. La respuesta surge primeramente del verbo usado “os doy” en griego “δίδωμι” “didomi” que se usa cuando se intenta dar un obsequio y segundo del análisis que podemos hacer y descifrar de lo que dice Jesús seguidamente en el v12 del capítulo 15 dice: “Que se amen los unos a los otros como yo los he amado” (Jn 15:12).

El único modo que amemos como Jesús nos ha amado es que él nos regale el don del amor eterno que posee. Y es por eso que el mandamiento nuevo es un don porque incluye  el obsequio “del amor” con el que tenemos que amarnos. Ese amor divino que Dios nos da a la vez que es eterno “con amor eterno te he amado” (Jn 31:3), es también un amor mutuo, o sea que nos mueve a compartirlo con el otro. Por eso el mandamiento nuevo incluye también la reciprocidad o correspondencia del amor: “que se amen los unos a los otros”.

El Cantar de los Cantares “que es fuerte el amor como la muerte” (So 8:6) el amor que nos regala Jesús se muestra en la entrega total por el bien del amigo, como él lo hizo por nosotros en la cruz, muriendo por nuestros pecados.

Como el fundamento de la amistad es el amor mutuo, si aceptamos el don del amor que nos da Jesús y lo amamos, él nos llama amigos. Es otro gran regalo que debemos agradecer el tener a Jesús como amigo. Así dice el Señor: “ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando” O sea si nos amamos los unos a los otros como Jesús nos ha amado somos amigos de Jesús.

En el v15 (Jn 15:15), Jesús nos enseña otra de las características que tiene la amistad y es el abrirse al otro con sinceridad revelando quienes somos y brindando lo mejor de nosotros para que el otro lo aproveche. Es por eso que Jesús no nos llama siervos sino amigos porque él nos abrió su corazón para revelarnos los misterios más profundos de la Sabiduría de Dios.

En el v16 (Jn 15:16), Jesús nos revela que la elección que ha hecho de nosotros fundada en su amor divino está destinada a dar frutos de santidad que perduren eternamente. El Señor quiere que el amor que compartimos con él dure para siempre, crezca en esta vida y lo gocemos eternamente junto a él en el Cielo. Es por eso que cualquier cosa que pidamos que nos ayude a crecer en el amor y a ser felices junto a Jesús, el Padre nos lo dará. El Señor nos alienta a rezar con mucha confianza porque seguro vamos a ser escuchados: “todo lo que pidan al Padre en mi nombre se lo conceda”

Para terminar el evangelio de hoy que narra el corazón de la Buena Nueva, que Jesús vino a anunciar, que es el mandamiento del amor, Jesús refuerza su deseo de que hagamos uso del regalo más precioso que vino a traernos que es su amor divino diciendo: “lo que les mando es que se amen los unos a los otros”

Seamos anunciadores con nuestras palabras y nuestras obras en el mundo de esta gran noticia de amor, consuelo, gozo y eternidad que tantas personas necesitan escuchar.

[1] Biblia de Jerusalén Latinoamericana. (2007). (Jn 15.9–17). Bilbao: Desclée de Brouwer.

[2] Biblia de Jerusalén Latinoamericana. (2007). (Jn 13:15). Bilbao: Desclée de Brouwer.

 

 

 

Comments

  1. Bob Lewis says:

    Gracia, Juan-Pablo. Muy bien dicho. Para poder entender los escritos del apóstolo Juan, tanto en su evangélio como en su primera epístola, me parece necesario entender el hecho de que el amor que se derrama en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo (Rom. 5:5) no es un amor humano para con Dios sino un amor divino, la misma vida de Dios, cuya naturaleza es el amor.

    • Kathryn Hogan says:

      Ante todo muchas gracias por tu comentario. Fíjate que hasta el mandamiento nuevo no se puede cumplir, o sea, no se puede amar como Cristo nos amó, a no ser que Jesús nos de su propio amor, que es el amor divino” Juan Pablo Saju

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